domingo, 26 de febrero de 2017

Son las 12:42 a.m.

Escribo para no morirme con todo esto que siento y pienso, que realmente a nadie le importa, a nadie que yo sepa a ciencia cierta, le ha importado siquiera vislumbrar que pienso, es un chiste imaginar que a alguien le interese lo que siento, y estás letras que van de lo mínimo de su existencia hasta su máxima expresión en una oración, pueden estar tentadas a representar el espeso pesimismo que percibo desde mi centro, pero es que no he encontrado una mejor respuesta, a ésta, mi vida. 
¿Qué harás tú al otro lado del mundo? mientras yo escribo egocentricamente sobre mi, ¿acaso estarás inventando algún cuento? o tal vez observando los planetas, ¿quién eres? te saludo en la distancia pues casi puedo asegurar que nunca te voy a conocer y sin embargo te escribo mientras me describo, quiero saludarte, espero que encuentres estas líneas y sepas que existo, aunque debo aclarar que te espero, pero no en realidad, sé que el mundo tiene demasiadas pre-ocupaciones y sé que tú eres parte del mundo. Quiero que sepas que mi cabello es corto porque tengo un problema desde pequeña con las tijeras, esto nunca a nadie le ha importado pero es algo totalmente relevante para mi. Debes saber que no conozco la disciplina y tampoco el tiempo, los minutos se me escurren y los segundos se me esconden, por eso siempre voy retrasada a todas partes, pero claro, esto tampoco lo comprende mi universo circundante. Oh, estoy hablando de nuevo sobre mi, disculpa mi descortesía, no estoy muy acostumbrada al contacto humano, en fin, ¿te gusta el té?


No hay comentarios:

Publicar un comentario